Este tipo de post ya lo habéis leído en varias ocasiones mediante este blog. Intento, cada vez que inicio algún curso,  dejar por escrito todas las sensaciones que siento y que vivo con estas experiencias.

La primera clase de cada curso largo que imparto, suele ser siempre un poco especial. Es una clase llena de muchos sentimientos, nerviosismo e incertidumbre.

Profesionalmente el desarrollo de esta clase tiene mucha importancia. Dedicamos tiempo a conocernos, ha hacernos preguntas acerca de la profesión del maquillaje, nos preguntamos el motivo del porqué estamos ahí y entre todas vamos dando sentido y buscando respuestas a preguntas que quizás antes las alumnas no se habían parado a pensar.

En este post no os voy a dejar el desarrollo de la clase, ni productos usados. En este post solo pretendo dejaros una breve reflexión de lo que significa para mí el maquillaje.

El arte de maquillar va más allá de lo que percibimos con nuestros ojos. El maquillaje, crea identidad y lanza nuevos argumentos a la personalidad de las mujeres que lo llevan. El maquillaje no solo son productos cosméticos de alta gama, es más profundo que eso, restaura el estado de animo y embellece almas, sin duda es una profesión que maquilla vidas.

Dentro del maquillaje nos encontramos con otro tema igual de importante, la belleza. Desarrollar el sentido del gusto es especialmente importante. Sin gusto no puede existir un buen argumento de la estética.

 

 

Se me ocurren muchos temas diferentes dentro del maquillaje de los que empezar a hablaros… Uno de los más importantes va más allá de técnicas y productos. Se trata del sentimiento que tenemos cuando terminamos nuestro curso de maquillaje, ¿qué pasa entonces? ¿cómo nos adentramos en el mundo laboral? ¿quién nos puede ayudar?

Os invito, mediante este post a dejar vuestras preguntas en los comentarios, me encantará poderos ayudar a resolverlas y orientaros en vuestra andadura profesional.

 

 

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